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	<title>Hablemos Psicologia</title>
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	<description>Resumenes y Trabajos por Begoña Garcia</description>
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		<title>El vínculo social y los cuatro discursos</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 17:56:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jaques Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoanálisis]]></category>
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		<category><![CDATA[Los cuatro discursos]]></category>
		<category><![CDATA[Otro]]></category>
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		<category><![CDATA[verdad]]></category>

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		<description><![CDATA[Recorrido sobre la teoría del vínculo social y la forma en la que los cuatro discursos planteados por Lacan, definen cuatro distinos tipos de lazo social.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Jacques Lacan dicta su seminario XVII, “El reverso del psicoanálisis” durante 1969 y 1970, y es allí donde encontramos uno de sus más importantes aportes a la teoría lacaniana, siguiendo la formalidad de la escritura algebraica (propia de su estilo): los cuatro discursos.</p>
<p>El discurso, para el psicoanálisis, remite a los significantes, en tanto estructuras que sostienen el lazo social por medio del lenguaje. El discurso antecede al sujeto, por lo que el sujeto viene a ser efecto del discurso, determinando éste su posición subjetiva.</p>
<p>Lacan va a plantear que el discurso es:</p>
<p><em>“Una estructura necesaria que excede con mucho la palabra (…) que en realidad puede subsistir muy bien sin palabras. Subsiste en ciertas relaciones fundamentales. Mediante el instrumento del lenguaje se instaura un cierto número de relaciones estables en las que puede ciertamente inscribirse algo mucho más amplio, algo que va mucho más lejos que las comunicaciones efectivas. Estas nos son necesarias para que nuestra conducta o eventualmente nuestros actos se inscriban en ciertos enunciados primordiales.”</em> (Lacan citado por Carmona, 2002: 183).</p>
<p>Es a partir de los cuatro discursos de Lacan, a saber, el discurso del amo,  de la histérica,  del analista y el del universitario, que podemos comprender, en relación al discurso del sujeto, cómo es que el sujeto está dividido como sujeto de deseo, y a la vez, es en los cuatro discursos que podemos justificar el por qué de una intervención en análisis.</p>
<p>Es basándose en la lógica del significante y el significado, que Lacan tomará cuatro elementos -objeto causa del deseo (a), significante amo (S1), significante del saber (S2) y sujeto barrado ($)- y cuatro lugares -agente, verdad, otro y producción- para desarrollar sus cuatro discursos, como cuatro posibles tipos de lazo social que regulan las relaciones entre sujetos.</p>
<p>Estos cuatro elementos, se colocan en los cuatro lugares anteriormente mencionados de la siguiente manera:</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Agente</span> →   <span style="text-decoration: underline;"> otro</span></strong></p>
<p><strong> Verdad    //   producción </strong></p>
<p>Y sus posiciones rotarán un cuarto de vuelta, de manera tal, que su posición va a definir  el discurso y el lugar del agente lo va a denominar, ya que es el agente quien va a emitir el discurso, que irá dirigido al otro, con la intención de incidir en él.</p>
<p>Para que se pueda hablar en términos de vínculo social, deben existir -al menos- dos términos, y debido a que el hecho de que estos dos términos existan, no garantiza el hecho de que haya un vínculo entre ellos, alguno de los dos, tiene que tener la iniciativa de entablar una relación con el otro.</p>
<p>Quien toma la posición de iniciativa, asume un papel dominante en la relación, y será denominado: <strong>“agente”</strong>. El otro término de la relación, será llamado simplemente un <strong>“otro”</strong>. Una vez que “agente” y “otro” entran en un vínculo marcado por una impotencia, se obtendrá un resultante de dicha relación  que se llamara <strong>“producción”</strong> como efecto de la incidencia del agente sobre el otro.</p>
<p>Detrás de todo vínculo social, hemos de suponer que existe una <strong>“verdad”</strong>, que no necesariamente coincide con  las razones que el agente exprese lo incitaron a interpelar al otro. Por lo tanto, esta verdad es una verdad oculta, inclusive para el agente y así puede entenderse, como la relación entre la producción y la verdad está marcada por la imposibilidad.</p>
<p>Así, se llega a la estructura de los cuatro términos, que implica una relación de vínculo social, entre agente y otro, en la cual ninguno puede necesariamente apropiarse de la verdad o de la producción que de dicha relación resulta. Es por esto, que la verdad está colocada bajo el agente, separada por una barra al igual que la producción colocada bajo en otro. Esta barra, que representa al sujeto dividido entre consciente e inconsciente, hace referencia a la represión, a la castración.</p>
<p>Y es que si la producción que resulta de la incidencia del agente sobre el otro, está separada de quien la produce por esta barra y esto implica, que la relación entre la producción y quien la produce es indirecta. De igual manera, la verdad, siempre portada por el agente, siempre con estructura de ficción, fundamenta el accionar del agente a pesar de ser su punto más oscuro. Así, puede comprenderse como es lógico que la relación entre la verdad del agente y la producción que resulta de la incidencia de éste sobre el otro, este marcada por la imposibilidad.</p>
<p>Con respecto a los cuatro elementos que rotarán en los lugares ya elaborados, el significante amo representado por el <strong>“S1”</strong>, hace referencia al significante diferencial de cada sujeto que marca su subjetividad,  cuerpo e historia. Este es el significante a partir del cual parte la cadena de significantes anudados, que es representado por el <strong>“S2”</strong>, a saber, el significante del saber; saber inconsciente.</p>
<p>El <strong>“$”</strong>, representa al sujeto barrado, al sujeto del inconsciente, que esta castrado e incompleto, dividido por el lenguaje; es el sujeto bajo el efecto de la represión. Por último, está la <strong>“a”</strong>, representando el plus de goce, como el objeto causa de deseo. El objeto “a” es lo que queda por fuera de ese sujeto barrado, lo que queda por fuera de la cadena significante, un objeto ausente que precisamente por estar ausente, causa el deseo en el sujeto.</p>
<p>El discurso del amo, tal y como se muestra al terminar el párrafo, coloca al S1 (significante amo) en el lugar del agente, que intenta abordar al S2 (significante del saber) que ocupa el lugar de otro, mediado por la impotencia, y debajo del S1, coloca al $ (sujeto dividido) ocupando el lugar de verdad, en una relación imposible frente a su objeto a, que ocupa el lugar de la producción:</p>
<p><strong> <span style="text-decoration: underline;"> S1</span> →   _<span style="text-decoration: underline;">S2_</span></strong></p>
<p><strong> $     //    a</strong></p>
<p>El discurso de la histérica, el del analista y el de la universidad, emplearán los mismos cuatro elementos, girando un cuarto de vuelta, de manera tal que cada elemento pase a ocupar el siguiente de los cuatro lugares, terminando el S2 en el lugar del agente, el ´a´ en el lugar de otro, el $ en el lugar de la producción y el S1 en el lugar de verdad, con el discurso de la universidad.</p>
<p>En una teoría -la psicoanalítica- en la que su esencia es la del discurso sin palabras, se tratará entonces de que se articule la inscripción de el rasgo unario. Lacan en sus cuatro discursos, nos presenta a un sujeto de la cadena significante, que está ligado a una pérdida (el objeto eternamente perdido), que está inscrito en un discurso. Y es precisamente esa pérdida, la que llevará al sujeto a buscar eternamente ese objeto perdido sirviéndole así como un motor para el discurso en el que está inscrito.</p>
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		<title>Objeto ´a´ y la Necesidad-Demanda-Deseo.</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 17:39:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jaques Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[Falta]]></category>
		<category><![CDATA[goce]]></category>
		<category><![CDATA[Jaime Carmona]]></category>
		<category><![CDATA[Joel Dor]]></category>
		<category><![CDATA[Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Necesidad-Demanda-Deseo]]></category>
		<category><![CDATA[Norberto Rabinovich]]></category>
		<category><![CDATA[objeto a]]></category>
		<category><![CDATA[plus de goce]]></category>

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		<description><![CDATA[Distintos estatutos del objeto ´a´y su relación con la cadena Necesidad-Demanada-Deseo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Objeto <em>a</em> (a: primera letra de la palabra “otro pequeño” en francés): uno de los primeros signos algebraicos lacanianos. La letra a  claramente pertenece al registro imaginario, tal y como lo muestra su lugar en el Esquema L, representando al  yo y al semejante (otro especular); representando al otro pequeño, al otro nunca absoluto. Una de las formas en las este concepto puede comprenderse, es como el objeto de deseo que buscamos encontrar en el otro.</p>
<p>En un principio Lacan (1957-1963)  plantea que el objeto <em>a</em> puede concebirse como un objeto parcial imaginario con connotaciones de lo real, como el objeto de deseo que buscamos encontrar en el otro. Es a partir de que Lacan introduce el matema del fantasma, que el objeto <em>a</em> aparece como ese objeto que causa el deseo en el sujeto, objeto que nunca se va a poder alcanzar. Así es como puede comprenderse que cualquier objeto que ponga en movimiento al sujeto, que impulse el deseo, va a ser el objeto que causa el deseo en el sujeto.</p>
<p>El objeto <em>a</em> es el resto que cae, como residuo de un corte simbólico que se da en lo real. El significante del Nombre-del-Padre, aparece cortando la relación simbiótica y alienante que existe en la diada madre-hijo, en la que la madre se siente completa porque tiene certeza de que al tener a su hijo, tiene el falo y a su vez, el niño se siente completo porque tiene certeza de que es el falo que completa a su madre.</p>
<p>Por lo tanto, es el padre como portador de la ley, el que ejerce el corte, una vez que la madre le permite la entrada, dándole cabida. Este corte deja un agujero, castra al niño ofreciéndole la posibilidad de sustituir el Deseo Materno por el Nombre-del-Padre, ofreciéndole la posibilidad de metaforizar, de conquistar el orden simbólico, de ser un sujeto del lenguaje y de la ley, un sujeto que está en falta y que por ende, es capaz de desear.</p>
<p>La relación alienante que existe entre la madre y el hijo, se entiende a partir de las primeras experiencias de satisfacción en la vida de un bebé, y nos permiten comprender la esencia del deseo así como la naturaleza del proceso de cómo es que el deseo surge; y es que el concepto de deseo es central en toda la obra de Lacan, al sostener  al igual que Spinoza, que “<em>el deseo es la esencia del hombre</em>.” (Lacan citado por Evans, 1997: 67), refiriéndose Lacan al deseo inconsciente.</p>
<p>La pulsión como necesidad, siempre va a estar ligada a la relación con el Otro y al deseo, ya que el deseo, se vale de la pulsión para encontrar formas de realizarse, formas de alcanzar esta satisfacción que se busca. Así vemos como ni la pulsión ni el deseo  pueden satisfacerse, pero si la necesidad.</p>
<p>Cuando una fuente pulsional se excita, provoca un estado de tensión en el bebé, que va a ser percibido como un displacer y  manifestado en forma de demanda. La demanda entonces, va a ser el acto de exigir por medio del lenguaje (estructura lingüística) que esta necesidad sea satisfecha. No sobra aclarar, que es el Otro quien va a dar sentido a dicha demanda, y que toda demanda va ser una demanda de amor.</p>
<p>Quien ocupa el lugar materno, de gran Otro, va a iniciar el proceso de humanización del bebé, creando en él  la necesidad de un objeto  que aun no conocía. Este proceso de satisfacción, que no tuvo mediación psíquica alguna por parte del bebé, produce una sensación de placer inmediato que reduce la tensión que el estimulo pulsional provoca.</p>
<p>De este instante en adelante, la satisfacción se va a ver ligada con la imagen del objeto que brindó esta satisfacción, por ende, dejará una huella mnémica en el aparato psíquico del bebé, que para él, va a ser la representación del proceso pulsional.</p>
<p><em>“Por lo tanto, la esencia del deseo debe buscarse, precisamente en ese dinamismo que encuentra su modelo en la primera experiencia de satisfacción. Más allá de esta experiencia, también permite orientar dinámicamente al sujeto en su búsqueda de un objeto capaz de brindar esa satisfacción.”</em> (Dor, 1989: 161)</p>
<p>El deseo nace entonces, cuando el aparato psíquico del bebé vuelve a cargar la imagen/percepción que relaciona con la satisfacción en el momento en el que identifica la excitación pulsional.  Cada vez que la necesidad vuelve a percibirse, un impulso vuelve a cargar esta imagen asociada a la primera experiencia satisfacción, que fue acompañada por un <em>plus</em>.</p>
<p><em>“… como el objeto que satisface la necesidad del niño es provisto por otro, adquiere la importancia adicional de dar prueba del amor del Otro. En consecuencia, también la demanda cumple una doble función: además de expresar una necesidad, se convierte en una demanda de amor…Esta doble función da origen al deseo, puesto que las necesidades que la demanda expresa pueden satisfacerse, pero el anhelo de amor es incondicional e insatisfacible; por lo tanto, persiste como un resto, aun después de satisfechas las necesidades; este resto constituye el deseo.”</em> (Evans, 1997: 64).</p>
<p>El deseo va a ser entonces un motor que impulsa al sujeto a buscar (eternamente) un objeto que le satisfaga de esta manera, sin embargo, nunca más va a poder ser así. Es por esto, que el deseo aparecerá siempre ligado a esta falta, falta de este objeto eternamente perdido (objeto <em>a</em>)<strong>.</strong></p>
<p>El deseo necesita la presencia del Otro para existir. La dimensión del deseo, garantiza a su vez, que el niño pase de encontrarse en un estadío de objeto a un estadío de sujeto por medio del establecimiento de la relación simbólica con el Otro y por medio del deseo del Otro.</p>
<p>Rabinovich nos habla del deseo planteando que:</p>
<p><em>“El deseo… surge de un sentimiento de carencia del ser y ese sentimiento lo impulsa a la búsqueda de aquello que lo colme. Lo que falta al deseante en el ámbito de la estructura subjetiva, aquello que se localiza como la causa última de su deseo…” </em>(Rabinovich, 2007: 14).</p>
<p>Es así, como el objeto <em>a</em> como resto que cae de ese corte, de la separación de la relación alienante de la diada madre-hijo, puede entonces ser la causa del deseo que va a desplazarse de un objeto a otro, haciendo metáfora, sustituyendo un objeto con otro, manteniendo así el sujeto, un motor que lo hace nunca poder alcanzar el objeto que causa su deseo,  llevándolo  a la repetición de actos, siempre en busca de ese algo real, in-nombrable, que no puede encontrar.</p>
<p><em>“Uno de los nombres que Lacan le da al objeto a</em><em> </em><em>es el de resto: el residuo de la operación de constitución del sujeto. Se trata de un desecho precioso, ya que de una u otra manera el sujeto sigue añorando siempre eso que queda por fuera de la dimensión significante en la que habita.”</em> (Carmona, 2002: 198).</p>
<p>El otro semejante, es un objeto (de amor) para otro sujeto en la teoría freudiana. El otro al que amamos, perdemos y por el que sufrimos. Nasio plantea que esa propuesta freudiana, es la base para la construcción lacaniana de objeto <em>a</em>, ya que el objeto <em>a </em>va a responder a la pregunta: ¿quién es el otro?  Esta es una pregunta tan difícil de responder para el psicoanálisis, que el  objeto <em>a</em> va a ocupar el lugar de esa no respuesta, o sea, que viene a significar una ausencia (de respuesta ante una pregunta que no deja de aparecer).</p>
<p>La teoría lacaniana nos habla de un rasgo unario, que Freud menciona en su obra, como el rasgo de la persona propia que va a estar presente en todos los objetos de amor de un sujeto perdidos a lo largo de su vida. Así vemos,  que si el objeto <em>a</em> se refiere en parte a responder ¿quién es el otro semejante? y ese otro semejante amado por el sujeto, ocupa el lugar de su objeto de amor, es porque el sujeto encuentra en él un rasgo propio, entonces podría decirse que el objeto <em>a</em> responde a ese rasgo propio con el que nos identificamos, que buscamos amar en nuestros semejantes. Pero ante todo, el objeto <em>a</em> aparece en el lugar del otro que refleja esa parte del cuerpo del sujeto que se prolonga (apareciendo en el semejante), escapándose del sujeto.</p>
<p>También aparece el concepto de  objeto <em>a</em> como aquello que responde a la pregunta ¿cuál es la causa del deseo?, por lo tanto, al igual que la respuesta inexistente a la pregunta  ¿quién es el otro?, el objeto <em>a</em> viene a responder una necesidad en la clínica psicoanalítica, ante las preguntas que se relacionan al sujeto, a su energía psíquica y a su deseo que no dejan de aparecer, siempre sin respuesta.</p>
<p>El  objeto <em>a</em> es un elemento que escapa de la lógica del significante (del orden simbólico), sin embargo, al ser el elemento heterogéneo al conjunto homogéneo de significantes, es el que viene a hacer borde, a  dar consistencia a la cadena significante en la vida del sujeto. Se relaciona directamente con el agujero del inconsciente, este agujero que dejó el significante que pasó a hacer borde, a contener, por lo tanto, se refiere a un exceso y el exceso siempre está en relación con el goce ya que “<em>no hay agujero sin goce que haga palpitar sus bordes</em>.” (Nasio, 1998: 121).</p>
<p>Así pues, se entiende que si ese agujero en el inconsciente es lo que atrae y anima al sistema, el objeto <em>a</em> es el objeto causa y la fuerza que atrae, es el goce, que recorre constantemente los bordes del agujero. Y no es posible pensar en esta lógica, sin pensarlos (los bordes orificiales y el flujo que los recorre) como “<em>estando movidos por la presencia de otro cuerpo, él también deseante</em>” (Nasio, 1998: 121).</p>
<p>Es así como se puede concebir entonces el objeto <em>a</em>, como el excedente o plus, restante de la operación de humanización, de la introducción del sujeto al orden de la ley y la cultura, operación que inicia con la cadena de Necesidad-Demanda-Deseo, que introduce al niño a un universo de comunicación simbólica con el Otro, y que deja una marca en el niño. Por este motivo  es que puede, también hablarse del objeto <em>a</em> en términos de falta.</p>
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		<title>Teoría del significante y el síntoma.</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Aug 2010 17:25:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jaques Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoanálisis]]></category>
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		<description><![CDATA[Teoría del significante en Lacan a partir de Saussure. 
El síntoma como significante. Relación y vínculo entre el síntoma y el significante en la historia del sujeto. Ambos aparecen cono un mensaje cifrado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Saussure se diferencia de los demás lingüistas de su época, al crear el objeto llamado <em>lengua</em>, luego de plantear que “… <em>la realidad del lenguaje es inclasificable en tanto es al mismo tiempo física, fisiológica y psíquica, así como individual y social.</em>” (Carbajal, 2003: 22).</p>
<p>La lengua es entonces  para Saussure una parte del lenguaje que permite a la sociedad hacer uso de esta facultad gracias a una convención o acuerdo, y el acto mismo lo llama el <em>habla</em>. Los <em>signos</em> (entidad psíquica), compuestos por un concepto (significado), y la huella psíquica del mismo -o imagen acústica- (significante), son los elementos que componen la lengua.</p>
<p>Saussure plantea, que la unión entre significado y significante es indisoluble ya que existe un vínculo entre ambos y una implicación recíproca y así la lengua se constituye a partir del continuo que forman las ideas y los sonidos.</p>
<p>Lacan va a leer a Saussure desde Freud, y así se va a cuestionar el signo saussureano, planteando una nueva notación, que a modo de cálculo va a determinar una serie de operaciones ordenadas: <em>el algoritmo</em>.</p>
<p>Lacan le atribuye una primacía al significante por encima del significado invirtiendo sus posiciones, y se deshace de la elipse (que implicaba la unión indisoluble entre ambos) y de las flechas que marcaban la reciprocidad y el paralelismo. La barra que para Saussure denotaba <em>relación</em>, aparece con Lacan más ancha, indicando <em>separación</em> y resistencia; indicando la represión, como barrera entre consciente e inconsciente.</p>
<p>Como sujetos de la cultura –seres sociales– sobra aclarar el hecho de que estamos inmersos en un mundo de representaciones simbólicas, y el significante es la unidad constitutiva del orden simbólico. Los seres humanos habitamos en el lenguaje, significando esto, que las relaciones de los seres humanos con el mundo y con los demás seres humanos, estarán siempre mediadas por significantes  y no seremos otra cosa, sino lo que representa para otro significante: “<em>un sujeto es representado por un significante para otro significante</em>” (Lacan citado por Carmona, 2002: 191).</p>
<p>Un significante siempre va a remitir a otro significante, y la diferencia que existe entre una significante y otro,  será lo que les hace cobrar sentido: a saber, la cadena significante. Así, el significante no sólo nos representa, sino que nos hace humanos, nos da un lugar y constituye la materia de la cual está formado el vínculo social.</p>
<p>Hay estructuras que resultan de la relación de un sujeto con un otro  (de un significante que representa a un sujeto para otro significante), y es por medio de la escritura de esta cadena simbólica (particular en cada caso) que es posible reconocer la existencia de lo constante de las relaciones y  la incompletud propia de cada sujeto (la castración) que deviene dividido entre significante y significado.</p>
<p>Así, es posible comprender, como el sujeto del inconsciente (dividido), está inmerso en un mundo simbólico que le antecede, y que lo inserta en un mundo no solo de representaciones, sino de leyes culturales, y es la represión la que va a permitir al sujeto ser parte de esta cultura y sus leyes. Es la represión la que le permitirá ignorar sus deseos inconscientes y así poder funcionar de una manera socialmente aceptada. Esto implica no sólo que el sujeto desconoce la verdad acerca de su deseo, sino que es el mundo simbólico va a encuadrar la pulsión, el goce y el deseo en un marco de legalidad y por ende de prohibición.</p>
<p>Ahora bien, son las formaciones del inconsciente, el síntoma, los lapsus los sueños y el chiste  las que nos permiten accesar algo del sujeto del inconsciente que está inmerso en esta red simbólica que es la cultura y que desconoce sus propios deseos.</p>
<p>Los síntomas, son presentados como formaciones del inconsciente por Freud, y Lacan lo sostiene pero agrega que el “<em>síntoma está en sí mismo estructurado como un lenguaje</em>” (Lacan citado por Evans, 1997: 182) y es a partir del carácter estructural del síntoma, que Lacan lo va a identificar con distintos rasgos del lenguaje: signo,  significante y  mensaje.</p>
<p>Como signo, en tanto algo que representa algo para alguien; así el síntoma dice algo del sujeto para el analista, y aunque el sujeto intente explicar algo de su síntoma, jamás podrá dar cuenta de de éste en su totalidad.</p>
<p>El síntoma como significante, en tanto experiencia involuntaria para el sujeto (fuera de la consciencia), que no significa nada para él (simplemente es) y que va a aparecer ligado al concepto de repetición. Así, ningún síntoma va a tener un sentido universal, ya que al igual que el significante, va a ser producto de la historia singular de cada sujeto.</p>
<p>El síntoma al igual que el significante, tienen un significado cifrado; el sujeto desconoce, qué es lo que el síntoma dice de su historia y de la relación con su goce, e intentará  formular una teoría que diga algo de su sufrimiento, sin embargo, su síntoma, como el mensaje, nunca es literal.</p>
<p>En la medida en que el sujeto intenta comunicarle al analista el por qué de su sufrimiento, <em>“…el analista pasa a ser…el destinatario del síntoma</em>” (Nasio, 1998: 19) y entre mas el analista escuche el por qué del sufrimiento del sujeto, mas se vuelve el Otro de su síntoma. Así, el síntoma puede entonces entenderse, como un significante que el sujeto escoge para representarse frente al Otro.</p>
<p>Y es que entre lo que el sujeto dice (con sus palabras) y lo que quiere decir (lo que no dice) hay una escisión, y será quien lo escuche hablar quien decida qué es lo que está diciendo: <em>“…el emisor recibe del receptor su propio mensaje en forma invertida</em>” (Lacan citado por Gorostiza, 1998:128). Por lo tanto, es a partir de la insuficiencia del lenguaje para dar cuenta de la realidad, y del hecho de que el inconsciente está estructurado como una palabra dirigida al Otro, que Lacan concibe “<em>el síntoma como el significante de un significado reprimido de la consciencia del sujeto</em>” (Lacan citado por Gorostiza, 1998:129) que podrá ser interpretado en análisis, liberando así, por medio de la palabra, el sentido que encierra.</p>
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		<title>El Otro y el otro</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Aug 2010 20:42:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jaques Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[El Otro y el Otro]]></category>
		<category><![CDATA[Gran Otro]]></category>
		<category><![CDATA[Lacan]]></category>

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		<description><![CDATA[Ensayo desarrollando la relación y la diferencia entre el concepto de gran Otro (A) y pequeño otro (a) en la obra de Lacan.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Concepto: El Otro (A) y el otro (a)</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Freud había hecho referencia en su obra a la palabra “otro” refiriéndose a las otras personas así como el término “otredad”, sin embargo, Lacan desarrolla su concepto de “otro” basándose en la obra de Hegel.</p>
<p>El concepto aparece en la obra de Lacan, haciendo referencia inicialmente a las otras personas, en la década de los 30’s, pero a partir de 1955, en el seminario 2,  comienza a marcar la distinción entre el otro pequeño y el gran Otro pero no es sino hasta el último capítulo de su Seminario 4 cuando la distinción aparece practicamente construida. El Otro se designa en el álgebra lacaniana con la letra A (por las palabras francesas Autre). Esta diferencia, va a ser fundamental para el resto de la obra lacaniana.</p>
<p>El pequeño otro (a), se refiere tanto al otro semejante como a la imagen especular, en tanto el otro semejante no es más que una proyección o reflejo del yo. Es así, como es la letra <em>a</em> la que puede referirse tanto al yo como al pequeño otro en el Esquema L, quedando de esta manera inscrito en el orden imaginario en su totalidad.</p>
<p>El gran Otro se refiere a una otredad que va mas allá de lo imaginario, ya que es una alteridad radical, inasimilable, que contiene la ley y el lenguaje, quedando inscrito en el orden de lo simbólico. Es en la medida de que el Otro es particular para cada sujeto, que el Otro no solo pertenece a lo simbólico sino que es lo simbólico. De esta manera, el gran Otro, es tanto el sujeto que ocupa el lugar de alteridad radical como el orden de lo simbólico (ley, lenguaje, cultura) que aparece como mediador entre el sujeto que ocupa el lugar de gran Otro y el pequeño otro.</p>
<p>En Lacan el Otro es al mismo tiempo el prójimo (cada otro sujeto por separado) y todo el conjunto de sujetos que constituyen a la cultura y la sociedad desde el origen de la humanidad. Entonces, el Otro es llamado el <em>tesoro de los significantes</em> y es de esa entidad que cada sujeto particularmente recibe o atrapa los significantes. <strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>El Otro es y  no es sujeto. Es<em> </em>porque no va a haber Otro sin un sujeto que lo encarne y a la vez, ningún sujeto va a coincidir totalmente con ese Otro por que encarnarlo no implica subjetivizarlo. ¿Por qué? Ya dijimos que el Otro como lugar, es el ‘tesoro de los significantes’, sin embargo ningún sujeto es dueño y posee todos los significantes, por lo que nadie lo sabe y puede todo, o sea que el Otro completo, absoluto y total es una construcción imaginaria.</p>
<p>El lugar A va a responder a un orden simbólico (la palabra, la ley, la cultura) que no tiene corporalidad, es decir que no está referido a algo que podamos tocar, sino que es vacío y sustituible: <em>“El gran Otro debe ser comprendido como un lugar en el cual la palabra se constituye.”</em> (Lacan, 1955: 274).</p>
<p>Entonces, cualquier otro semejante puede hacer función de Otro. En un principio, usualmente quien ejerza la función de  madre ocupara este lugar,  pero luego cualquier otro puede encarnar al Otro. Un sujeto tan solo puede <em>“(…) encarnar ese lugar para otro sujeto.”</em> (Lacan, 1960-61: 202).</p>
<p>Ya dijimos entonces que el Otro es y no es sujeto,  aunque el Otro puede ser encarnado ya sea por un sujeto,  por el objeto voz o el objeto mirada, en realidad ningún otro coincide con ese ‘completamente Otro’. Así, el Otro es una entidad que habla, que domina su lengua, que va a ser el soporte, que va a encarnar o ser el lugar en donde el sujeto recibe su mensaje invertido. Recordemos, que el mensaje es siempre del sujeto pero este no se puede apropiar de ese mensaje si no pasa primer por el Otro; el Otro sanciona, hace corte y cualquiera puede ser el Otro para alguien.</p>
<p>El cachorro humano no sobrevive ni tiene posibilidad de convertirse en sujeto sin un Otro que lo hable. El sujeto más que hablante es hablado y es pensado por el Otro. Desde el Otro es que el sujeto posee un lenguaje y es desde el Otro que el sujeto piensa. Así, al constituirse cada sujeto a partir del Otro, también resulta ser el deseo instalado en cada sujeto, un deseo proveniente del Otro y dirigido hacia el Otro: el deseo es el deseo del Otro.</p>
<p>Lacan plantea que la palabra y el lenguaje no se originan en el sujeto, sino que se originan en el Otro y anteceden al sujeto. Y es que la palabra, el lenguaje y los significantes se encuentran en la alteridad radical del Otro. Al mismo tiempo, es el Otro un lugar de deseo, la otra escena, lugar inconsciente donde la metonimia y la metáfora tienen su efecto.</p>
<p>Esto solo viene a subrayar el hecho de que la palabra y el lenguaje no son propios de la conciencia del sujeto, no se originan en el yo, sino que vienen de otro lugar que está más allá de la conciencia, o sea, el inconciente. Por esto se sostiene que <em>“el inconciente es el discurso del Otro.” </em>(Evans, 1997: 732).</p>
<p>Si hablamos de palabras, hablamos de un orden de relaciones simbólicas, si es mediante el juego del significante en sus desfiladeros que pesquisamos el inconciente y el deseo que se inscribe en él. El inconciente es todo aquello que es parte de la historia del sujeto, que aparece como un blanco, es lo que le falta al sujeto para poder dar continuidad a su discurso (conciente); ese campo es donde se ubica el Otro.</p>
<p>A partir de 1957, Lacan presenta gráficamente, al Otro barrado (A/). Este concepto denomina al sujeto que ocupa el lugar de gran Otro, pero apareciendo ahora como un sujeto en falta, no completo y absoluto, recalcando el hecho de que el Otro, en el que se constituyen todos los significantes, falta uno; está incompleto, de manera tal que el Otro completo (A) no existe, es mítico.</p>
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		<title>Estadío  del Espejo</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Jun 2010 16:39:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jaques Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[Estadío del Espejo]]></category>
		<category><![CDATA[Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[registro imaginario]]></category>
		<category><![CDATA[registro simbólico]]></category>

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		<description><![CDATA[Breve recorrido por la teoría de Estadío del Espejo planteada por Lacan.
Estadío fundamental para la construcción del registro imaginario, que sienta sus bases en el registro simbólico, que por medio de la sanción del Otro, lo atrapa en la imagen de un cuerpo completo mucho antes de que pueda dominarlo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La teoría de estadío del espejo, parte del hecho de que el bebé  nace en un estado prematuro/precario; el niño no puede ser independiente en ningún sentido, ya que todos sus aspectos motores, cognitivos y emocionales no alcanzan los niveles de desarrollo necesarios para valerse por sí mismo.</p>
<p>El estadío del espejo, es una etapa fundamental para la construcción del yo del niño, ya que es en este estadío, a través de la identificación con su imagen especular, en el que el niño comienza a formar anticipadamente una imagen yoica de la completud de su cuerpo.</p>
<p>Imagen anticipada, ya que hasta el momento el niño tiene una imagen de su cuerpo fragmentado, sobre el cual no tiene dominio, su vista lo le alcanza para contemplarse/comprenderse como un ser independiente de los demás, y es en el momento en que el Otro le dice que esa imagen de un cuerpo completo reflejada en el espejo (y en la imagen de sus semejantes) es la suya, cuando el niño se apropia de su imagen unificada, mucho antes de poder dominar su completud (su cuerpo).</p>
<p>Esta identificación no puede darse meramente por ver su imagen reflejada en el espejo, ya que esta identificación no puede alcanzarse  desligada de los registros simbólico  e imaginario, en tanto el niño no se identifica solo con una imagen sino con una imagen apalabrada por el Otro. Sin el Otro que le dice que esa es su imagen, el niño no podría asumir su imagen completa.</p>
<p>Esta imagen con la que niño va a identificarse, va cargada de significantes, ya que son las palabras de su madre (o figura que ocupe el lugar materno) las que le dicen al niño, que ese cuerpo completo que ve, es él. Es en el momento en el que la imagen pasa por la sanción  del Otro, que le impone una imagen que lo atrapa, cuando el significante marca al niño, materializando la ley (lo simbólico).</p>
<p>Esta construcción del Yo, esta imagen que construye el niño de sí mismo, viene a formar el registro de lo imaginario, registro que tiene sus bases en el registro simbólico, ya que sin palabras, sin significantes, no puede concebirse lo imaginario.</p>
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		<title>&#8230;del Edipo.</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Jun 2010 01:25:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[compl]]></category>
		<category><![CDATA[Edipo]]></category>
		<category><![CDATA[Imagen]]></category>

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		<description><![CDATA[]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_46" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><img class="size-large wp-image-46" title="desorden" src="http://www.hablemospsicologia.com/wp-content/uploads/2010/06/desorden-1024x704.jpg" alt="Mundo Infanti vs. Mundo Adulto" width="600" height="412" /><p class="wp-caption-text">Mundo Infanti vs. Mundo Adulto</p></div>
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		<title>Complejos de Edipo y Castración</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 20:27:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jaques Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[Sigmund Freud]]></category>
		<category><![CDATA[Complejo de Castración]]></category>
		<category><![CDATA[Complejo de Edipo]]></category>
		<category><![CDATA[Falo]]></category>
		<category><![CDATA[Falta]]></category>
		<category><![CDATA[Freud]]></category>
		<category><![CDATA[Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Necesidad-Demanda-Deseo]]></category>
		<category><![CDATA[Privación-Frustración-Castración]]></category>

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		<description><![CDATA[Con este resumen, intento recorrer los principales aspectos del los complejos de Edipo y Castración, en miras de comprender como el niño asume su posición sexuada y sexual.
Trato los temas de las tres categorías de falta de objeto: privación, frustración y castración, el Edipo como estructura y los tres tiempos del Complejo de Edipo que Lacan nos plantea.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El Complejo de Edipo: </strong>estructura al sujeto y constituye su inconciente al inscribirlo en el deseo del otro. ¿Cómo? Mediante la función materna.</p>
<p><strong>El Complejo de Castración</strong>: logra que el niño/ña pierda su lugar de objeto de deseo (de su madre), dándole así un lugar de sujeto deseante. ¿Cómo? Mediante la aparición del Nombre del Padre (significante del falo) como deseo de la madre, que separa al niño del deseo de la madre.<strong></strong></p>
<p><strong> </strong><strong><span style="text-decoration: underline;">Sexualidad: efecto del lenguaje:</span></strong></p>
<p>En nombre propio (como significante), que es dado al niño/ña  por el otro, le dá al niño/ña su identidad sexual. Por lo tanto, ser hombre o mujer, va a ser el efecto/resultado de un significante.</p>
<p>El orden de lo simbólico, existe mucho antes que el sujeto. Los padres desean al niño/ña, como hombre o mujer, antes de que nazca. <strong>*</strong>Este deseo de los padres, depende a su vez, de su propio Edipo y Castración.</p>
<p>El niño/ña debe de <strong>significar </strong>su elección de objeto, por medio de su Edipo y su Castración. La sexualidad no es biológica (anatómica).</p>
<p>Debe de nombrarse (<strong>lo simbólico</strong>) la diferencia anatómica (<strong>lo real del cuerpo</strong>) para poder apropiarsela.</p>
<p>El fantasma (<strong>deseo inconciente</strong>) de la madre, va a jugar un papel decisivo, en  cómo se define la posición del niño/ña ante la diferencia de los sexos.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">La Falta -  Frustración – Privación – Castración:</span></strong></p>
<p><strong>La Falta</strong>, mueve al sujeto en busca de un objeto (que falta). <strong>*</strong>Sin falta, no hay motor/movimiento.</p>
<p>El objeto perdido para siempre, es el elemento que mantiene vivo al sujeto, ya que tiene que moverse buscando este objeto perdido por siempre.</p>
<p>Existe una relación mítica con el pecho materno, que deja una <strong>huella mnémica</strong> de completud, de total satisfacción (ya que todo se le dio al niño/ña sin haberlo siquiera pedido).</p>
<p>Surge la necesidad – se carga la huella mnémica – hay una <strong>satisfacción alucinatoria</strong>. Luego de varias veces de que su necesidad ha sido satisfecha, el niño entra en el <strong>deseo</strong>, al darse cuenta de que la satisfacción no es total.  El niño <strong>demanda</strong> amor y presencia  total y absoluta (imposible de darse), por lo que siempre va a estar en <strong>falta</strong>. O sea, que siempre va a desear más.</p>
<p>La compulsión por <strong>la repetición</strong>, se va a deber a que el objeto que se busca, nunca se va a encontrar, por lo que se entra en esta búsqueda interminable que nos mantiene vivos.</p>
<p><strong>*</strong>Si se encontrara el objeto deseado, se anularía el deseo, o sea, que se anularía el ser.</p>
<p>¿Qué imposibilita el re-encuentro entre sujeto y objeto perdido? <strong>La Ley</strong>.</p>
<p>Así el Otro absoluto, pasa a ser Otro barrado, un sujeto en falta, que es incapaz de darlo todo, permitiéndole al niño entrar en falta y ser sujeto deseante.</p>
<p><strong>(Lacan plantea) 3 categorías de Falta de Objeto</strong>:</p>
<ol>
<li><strong>Privación: </strong>una <strong>falta real</strong> (la falta que origina el deseo) que no puede nombrarse ni encontrase. Debe de dársele un valor simbólico, para poder nombrarla en la lógica de los significantes y así,  para poder bordearla con palabras y lograr contenerla (<strong>daña en lo simbólico</strong>).</li>
<li><strong>Frustración: </strong>una <strong>falta imaginaria</strong> (daña al Yo) que <strong>daña en lo real</strong>. Es la negación de un dón, de un símbolo de amor, que podía darse y no se dió. Lo que sentimos como injusto, que se le atribuye al Otro, que teniéndolo todo, no la dá.</li>
<li><strong>Castración:</strong> <strong>falta</strong> (o deuda) <strong>simbólica</strong> que <strong>daña lo imaginario</strong>. Es la aparición de La Ley, del Padre, que viene a roper la completud (imaginaria) de la relación perfecta y absoluta entre niño y madre.</li>
</ol>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Fase Fálica:</span></strong></p>
<p>Momento en el que se organiza la estructuración subjetiva del niño/ña.</p>
<p><strong>Edipo en el niño</strong>: cuando interviene el complejo de castración, sale del Edipo. Es el  miedo a la castración (pérdida de su pene) lo que lo lleva a salir del Edipo.</p>
<p><strong>Edipo en la niña</strong>: cuando reconoce la castración, entra en el Edipo. La niña reconoce su castración (se da cuenta de que no tiene pene) y esto la lleva a envidiar el  tener pene.</p>
<p>El niño cree que todos tienen pene, pero cuando se da cuenta que su madre (que las niñas) no tienen pene, se constituye el complejo de castración, ya que siente temor de ser castrado (ya que a su madre le pasó_.</p>
<p>Cuando se realiza la castración del Otro, se descubre que no hay otro absoluto.</p>
<p><strong>*</strong>Así, el falo pasa a ser un significante; significante de una ausencia, una carencia, una falta. Al representar el lugar de la falta, se vincula con la angustia.</p>
<p><strong>Falo: significante de una diferencia,  de una  presencia, de una ausencia,  significante de la falta y fuente del deseo.</strong><strong></strong></p>
<p><strong> </strong><strong><span style="text-decoration: underline;">El Edipo como Estructura:</span></strong></p>
<p>Estructura donde el sujeto se determina y se identifica, insertandose en el orden de lo simbólico, estructurado por Ley.</p>
<p>*Ley de prohibición del Incesto, que funda el deseo, ya que para que exista deseo, se necesita de una ley que lo prohiba. Se necesita del límite, para hacer cuerpo.</p>
<p>La figura de ley –el nombre del padre- va a ser figura de identificación.<strong></strong></p>
<p><strong> </strong><strong><span style="text-decoration: underline;">El Edipo como Complejo:</span></strong></p>
<p>Lacan nos habla de tres tiempos del Edipo.</p>
<p><strong>1er Tiempo:</strong></p>
<p>El niño ocupa un lugar de súbdito, en el sentido de que esta totalmente sujeto al deseo de la madre. Depende de ella en un 100%, ya que sin sus cuidados no sobreviviría.</p>
<p>El niño siente que es y/o desea ser, el objeto del deseo de la madre (el falo).</p>
<p>La madre sinte que es y/o desea ser, el objeto del deso del niño.</p>
<p>El niño busca poder satisfacer el deseo de la madre. To be or not to be, el falo de la madre. Desea que con él, ella se sienta satisfecha, completa; que no exista falta en ella.</p>
<p><strong>2do Tiempo:</strong></p>
<p>En el orden imaginario del niño, el padre aparece como privador de la madre, ya que el padre la separa de él, o sea, la priva del objeto de su deseo.</p>
<p>Ahora cualquier demanda que el niño dirige a su madre, va a ser remitida/sujeta, al deseo del padre.  El padre es quien aprueva o desaprueva que la madre pueda satisfacer el deseo del niño.</p>
<p>El padre, niega el acceso a la madre al obejto de su deseo, a su objeto fálico (y niega al niño el acceso a su madre).</p>
<p>El padre va a aparecer como portador de la ley, y más importante que sus palabras,  va a ser el hecho de que la madre respete la ley del padre con sus palabras y acciones.</p>
<p>El niño ve al padre como su rival y disputa con él el deseo de la madre. Comienza entonces la transición de: querer SER el falo, a querer TENER el falo.</p>
<p><strong>3er Tiempo:</strong></p>
<p>Aparece el padre como quien tiene el falo (el objeto del deseo de la madre).</p>
<p>El padre, como portador de la ley, tiene el poder para decidir si la madre puede tener el falo o no.</p>
<p>Es entoncs, que el niño logra pasar de la lógica del ser a la lógica del tener (el falo).</p>
<p>Hay una transición fundamental en el niño, al pasar del orden de lo imaginario a la conquista del orden de  lo simbólico: capacidad de metaforizar.</p>
<p>Se logra sustituir a la madre como elemento único de la crienza del niño, a la palabra del padre, como intercesora en esta relación.</p>
<p>El niño así renuncia (se libera) a la angustia de querer ser el falo, para así poder llegar a TENER el falo algun día y se identifica con su padre.</p>
<ul>
<li>La función de la salida del  Edipo, es normativa y normalizadora, ya que permite, por medio de la conquista del orden de lo simbólico (ley, lenguaje, cultura),  acceder a una estructura humanizada de lo real.</li>
<li>Dependiendo de cómo el niño atraviesa el Edipo, asumirá su posición sexual  y la elección del objeto de su deseo.</li>
</ul>
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		<title>El Patriarca Mutilado</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Feb 2010 19:52:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jaques Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología de la Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Sigmund Freud]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>
		<category><![CDATA[familia occidental contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Freud]]></category>
		<category><![CDATA[Klein]]></category>
		<category><![CDATA[Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[maternalización de la familia]]></category>
		<category><![CDATA[soberanía paterna]]></category>
		<category><![CDATA[subjetividad]]></category>

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		<description><![CDATA[Ensayo sobre la evolución de la famila, en el que se recorre el proceso en el cual la soberanía paternal fue perdiendo valor, mientras simultáneamente, la posición de la mujer y el niño en la familia ganan valor.
Se recorre brevemente, cómo la invensión Freudiana del psicoanálisis va de la mano con este proceso.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Patriarca Mutilado, nos ilustra como la soberanía patriarcal, atravesó un proceso en el que lentamente, la posición omnipotente del padre ante el deseo y paradero de sus otros allegados, fue perdiendo valor, al contraponerse a el descubrimiento del hombre, que apoyándose en la invención del psicoanálisis Freudiano, realizó que poseía un inconciente y esto lo hacía dueño de su propia subjetividad y de sus propios deseos.</p>
<p>Los historiadores, confirman que a lo largo del S. XIX, se afirma y establece una revolución sentimental a lo largo de Europa, que concluye en la prohibición de los matrimonios de hombres y mujeres de distintas generaciones,  los matrimonios prepuberales y la prohibición de las relaciones incestuosas.</p>
<p>La invención de la teoría psicoanalítica Freudiana, va a dar lugar, al sujeto que desea y por ende necesita, al sujeto que descubre poseer un inconciente. Este re-posicionamiento del sujeto, junto con la ley de la prohibición del incesto y de la confusión generacional, lleva a la invención freudiana, a convertirse en un nuevo paradigma de la familia afectiva contemporánea, donde el matrimonio, ya no iba a ser una imposición del deseo y la voluntad del padre ante sus hijos, sino una elección que dos personas hacían, basándose en el amor, la pasión, el deseo (propio) y el sexo.</p>
<p>Vemos así, como este largo proceso, va a destituir la posición que el padre ocupaba, como amo del deseo de sus hijos (y mujer).</p>
<p>Freud nos propone una estructura psíquica de la familia, en la cual el deseo sexual (la libido, amor), es el centro o base de la ley de alianza y filiación, entiéndase, la prohibición del incesto. A su vez logra establecer, a través de su planteamiento del deseo,  a la familia que coacciona en las labores y que se ama, como la base de la civilización.</p>
<p>Esta nueva familia fundada en el amor pasional y en el deseo propio de cada uno de sus miembros, abre la posibilidad de que los sujetos cuenten con la posibilidad de entrar en conflicto o rebelarse ante su propia familia, dando cada vez mas cabida a la subjetividad y a las resistencias del inconciente.  La estructura edípica del parentesco que Freud muestra al mundo, permite que todo sujeto acepte su naturaleza inconciente, de la relación existente entre los sentimientos de amor y odio.</p>
<p>Aunque liberales y conservadores, se oponían de distintas formas a los planteamientos de Freud, filósofos como Foucault, defienden el hecho de que Freud nos hace comprender, que el deseo inconciente, necesitaba de la ley del padre (ley de la alianza, de la consanguineidad prohibida y de la soberanía del padre)  para romper con todo el antiguo orden de poder que existía. Por lo tanto, es debido al deseo, que la conciencia moral o la culpa moral, eran necesarias.</p>
<p>El modelo edípico de la estructura psíquica familiar, tomó en cuenta los movimientos de la represión y la exhibición de la sexualidad sin oponerlos, ejemplificando lo que la nueva organización familiar representaba: una estructura de vínculos afectivos, que sentaba sus bases en la sociedad civilizada, producto de la revolución sentimental, de el reposicionamiento del niño en la familia (que da cabida a la maternalización de la familia) y la división que se establece entre el deseo sexual y la procreación.</p>
<p>Para finales del S. XIX y principios del S. XX, los cambios en la estructura y concepción familiar ya habían sido interiorizados y valorados en el occidente, dando pie a la moral civilizada, que demandaba que  el sentimiento de amor y pasión que antes solo podía verse en amantes, fuera ahora  asumido por los esposos.</p>
<p>Una consecuencia de esta nueva relación matrimonial que se fundaba en el amor y la pasión, era la posibilidad de condenar, cualquier tipo de práctica sexual fuera del matrimonio, ya que no existía ahora, motivo alguno para buscar el placer libidinal, fuera del matrimonio.</p>
<p>Todos estos cambios, que lentamente fueron dando validez a la sexualidad y el placer de la mujer, así como el cambio de visión ante un niño, que deja de ser una “cosa que es producto de los padres”, y pasa  a ser un sujeto, otorgan a la mujer un lugar en la familia, fuera del de esposa o madre y al niño un lugar distinto al de objeto. Este reposicionamiento, inevitablemente resulta en la imposibilidad del hombre para imponer su dominio unilateral, teniendo ahora, que tomar decisiones compartidas, que dieran valor al resto de los miembros de la familia.</p>
<p>Para mediados del S.XX, aparece Lacan, aportando lo que él consideraba ser el significante de la función paterna, a saber, El Nombre del Padre. Este aporte que plantea como la función paterna, en el orden de lo simbólico, viene a cumplir con la introducción de la ley y las normas en la vida del niño, y que a su vez, rompe con la relación simbiótica de completud imaginaria entre madre y niño, implicaba, que el padre podía ser considerado por muchos como el dador de esperma, pero que sin lugar a dudas, la función paterna no iba a limitarse a eso, sino a una nominación adoptiva.</p>
<p>Cabe mencionar, que propuestas como las de Melanie Klein, que propuso una línea psicoanalítica que se alejaba del freudismo clásico, propone que la practica psicoanalítica en niños menores de cuatro  años, demostraba como esta relación madre-hijo, que tendía a anular la función separadora del padre, resultaba en trastornos patológicos psíquicos en los niños.</p>
<p>Por otro lado, años después, los aportes de Winnicott introducen un nuevo equilibrio entre las funciones maternas y paternas en relación a la crianza del niño, ya que sin importar que tan “buena” o “mala” fuera la función materna, no cabía duda, que la idea de la autoridad simbólica compartida, era lo más beneficioso.</p>
<p>A partir de la década de 1950 y en adelante, se dan una serie de cambios que cada vez más, desvalorizan la antigua postura del padre como soberano de la familia. Las funciones del padre se vieron cada vez más limitadas, y la civilización se deshace de expresiones como “jefe de familia”  dando paso a expresiones como la “coparentalidad”;  la legalización del aborto en la mayor parte de los países Europeos logran que la mujer tome control de su sexualidad y la procreación, mucho antes que de sus derechos civiles y políticos.</p>
<p>Con el pasar de los años, esta nueva concepción de familia se enfrenta a nuevos problemas, como el realizar que la pasión sexual entre las parejas que  decaía con el pasar del tiempo,  resultaba en  una gran cantidad de separaciones y divorcios; esto da pie a que se dé una maternalización de la familia, que enfatiza la relación madre-hijo, ya que esta iba a ser la relación más estable y duradera del núcleo familiar.</p>
<p>No cabe duda, que aunque la familia haya atravesado largos procesos para establecerse tal y como la conocemos hoy en día, quedan ganancias para la raza humana que son indiscutibles. La caída del “imperio paternalista” que no daba lugar alguno a la mujer y al niño como sujetos, permite a la sociedad el inicio de una era en la que el valor de cada ser humano, es el equitativo.</p>
<p>No se puede ignorar el hecho, de que aunque por años se luchó por lograr dar cabida a que las parejas pudieran decidir quién sería su pareja, basando esta decisión en el amor, la familia occidental contemporánea, no necesariamente cuanta con un padre, una madre y sus hijos, debido a que como se menciona anteriormente, muchas veces el amor pasional se muere.</p>
<p>Son muchos los posibles escenarios de lo que se concibe actualmente por “familia”, por lo que debo decir, que los aportes del psicoanálisis, cobran un inmenso valor, ya que nos hacen comprender, el valor del orden simbólico de las funciones maternas y paternas en la formación de la subjetividad del niño.</p>
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		<title>Distorciones Cognitivas</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 21:36:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aaron Beck]]></category>
		<category><![CDATA[Cognitiva-Conductual]]></category>
		<category><![CDATA[cognitiva]]></category>
		<category><![CDATA[distorciones cognitivas]]></category>

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		<description><![CDATA[Distorciones cognitivas segun Aaron Beck]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
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<ol>
<li><span style="text-decoration: underline;">Pensamiento      de tipo “todo o nada” (dicotomias)</span> la situación se ve sólo      en 2 categorías, no se ven más posibilidades.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Pensamiento      catastrófico:</span> predicción del futuro negativamente.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Descalificar      lo positivo:</span> cualquier experiencia, logro o cualidad      no vale de nada.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Razonamiento      emocional: </span>creer      firmemente que sólo por sentir algo, significa que es una realidad.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Catalogar:</span> colocarse a      si mismo o a los demas bajo una etiqueta global.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Magnificar/minimizar:</span> minimizar lo      positivo o magnificar lo negativo de si mismo, de los demas o de una      situación.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Filtro mental      (abstracción selectiva): </span>darle demasiada atención a un detalle      negativo sin tomar en cuanta el cuadro completo de una situación.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Leer la      mente:</span> creer que uno sabe lo que los demás están pensando sin tomar en cuanta      otras posibilidades.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Sobregeneralización:</span> llegar a una      conclusión negativa que va mucho más allá de lo que la situación realmente      sugiere.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Personalización:</span> creer que      los demás tienen una actitud negativa hacia ud. Sin tomar en cuanta otras      posibles explicaciones.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">“Debo de” y      “Tengo que”:</span> pensamientos imperativos con respecto al      comportamiento y sobreestimar el hecho de no cumplir con estas      expectativas.</li>
<li><span style="text-decoration: underline;">Visión en      forma de túnel:</span> sólo ver lo negativo de una situación y creer que no hay salida (o      solución).</li>
</ol>
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		<title>Necesidad-Demanda-Deseo: El Otro.</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 06:01:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Bego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jaques Lacan]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[Demanda]]></category>
		<category><![CDATA[Deseo]]></category>
		<category><![CDATA[Necesidad]]></category>
		<category><![CDATA[Otro]]></category>

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		<description><![CDATA[La relación que existe entre la triada Necesidad-Demanda-Deseo y El Otro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La necesidad es un estimulo pulsional, que siempre va a buscar cancelar la tensión que esta provoca, por medio de la satisfacción.</p>
<p>Las primeras experiencias de satisfacción en la vida de un bebé, nos permiten comprender la esencia del deseo así como la naturaleza del proceso de cómo es que el deseo surge, por medio de la relación que se establece entre el bebé y su madre (o figura de madre en tanto cuidados maternos).</p>
<p>La pulsión (uno de los estímulos que afectan el aparato psíquico) como necesidad, siempre va a estar ligada la relación con el otro (madre o figura materna) y al deseo, ya que el deseo, se vale de la pulsión para encontrar formas de realizarse, formas de alcanzar esta satisfacción que se busca. Así vemos como la pulsión o el deseo no pueden satisfacerse, pero si la necesidad.</p>
<p>Cuando una fuente pulsional se excita, provoca un estado de tensión en el bebé, que va a ser percibido como un displacer y  manifestado en forma de demanda. La demanda entonces, va a ser el acto de exigir por medio del lenguaje (estructura lingüística) que esta necesidad sea satisfecha.</p>
<p>El proceso de la primera experiencia de satisfacción del bebé, se da en un registro que es puramente orgánico, por lo tanto, el objeto que se le ofrece al bebé para satisfacer esta necesidad, se le ofrece sin que él lo busque y sin que el bebé tenga todavía una representación psíquica de dicho objeto.</p>
<p>La madre va a iniciar el proceso de humanización de su bebé, creando en él  la necesidad de un objeto  que aun no conocía. Este proceso de satisfacción, que no tuvo mediación psíquica alguna por parte del bebé, produce una sensación de placer inmediato que reduce la tensión que el estimulo pulsional estaba provocando.</p>
<p>De este instante en adelante, la satisfacción se va a ver ligada con la imagen del objeto que brindo esta satisfacción, por ende, dejara una huella mnémica en el aparato psíquico del bebé, que para él, va a ser la representación del proceso pulsional. De este momento en adelante, la necesidad estará ligada con la imagen o percepción que ha quedado grabada en su aparato psíquico.</p>
<ol>
<li>El niño confunde la percepción/imagen ligada a la primera satisfacción, con la manifestación o re-aparición de la necesidad.</li>
<li>Luego el niño confunde el objeto que representa la satisfacción pasada, con el objeto real que brinda la satisfacción presente.</li>
<li>Luego de que el proceso de satisfacción de la necesidad se repite varias veces, el niño logra distinguir la imagen asociada a la satisfacción, con la satisfacción real.</li>
</ol>
<p>El deseo nace entonces, cuando el aparato psíquico del bebé vuelve a cargar la imagen/percepción que relaciona con la satisfacción en el momento en el que identifica la excitación pulsional.  Cada vez que la necesidad vuelve a percibirse, un impulso vuelve a cargar esta imagen asociada a la primera experiencia satisfacción.</p>
<p>La esencia del deseo, está ligada directamente con esta primera experiencia de satisfacción en la que se dio todo sin haberlo pedido.  El deseo va a ser entonces un motor que impulsa al sujeto a buscar (eternamente) un objeto que le satisfaga de esta manera, sin embargo, nunca más va a poder ser así. Es por esto, que la necesidad puede satisfacerse y el deseo no, ya que la necesidad va a estar ligada a un objeto, mientras que el deseo está ligado a una falta.</p>
<p>El deseo entonces, necesita la presencia del otro para existir. El bebé está atrapado en un organismo que depende de la necesidad para sobrevivir. La necesidad garantiza la dependencia con el otro (por la incapacidad del bebé de satisfacer sus propias necesidades), lo cual permite que el niño entre en la dimensión del deseo. La dimensión del deseo, garantiza a su vez, que el niño pase de encontrarse en un estadio de objeto a un estadio de sujeto por medio del establecimiento de la relación simbólica con el Otro y por medio del deseo del Otro.</p>
<p>Las manifestaciones (demandas) del bebé, solo van a tener sentido si el Otro las carga de sentido.  Las primeras manifestaciones del bebé no tienen la intención de significar algo para el otro.</p>
<p>Es el otro quien va a interpretarlas como demandas, porque mucho antes de que estas manifestaciones aparezcan, ya el otro ha decidido ubicar al niño en un universo simbólico, un universo de lenguaje, de comunicación.</p>
<p>Por esto es que el otro se atribuye un lugar privilegiado en la vida del niño, un lugar de ser quien introduce a este bebé en el universo de los significantes; se da el lugar de ser su gran Otro. La interpretación de las manifestaciones corporales del bebé como demandas, es una proyección del deseo del Otro. El niño está atrapado en el mundo de los significantes del Otro.</p>
<p>El niño, sin duda va a disfrutar más del amor que acompaña la satisfacción de la necesidad, que de la satisfacción misma. Esta nueva demanda de amor, inicia la comunicación simbólica del niño con el Otro.</p>
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