Complejos de Edipo y Castración
El Complejo de Edipo: estructura al sujeto y constituye su inconciente al inscribirlo en el deseo del otro. ¿Cómo? Mediante la función materna.
El Complejo de Castración: logra que el niño/ña pierda su lugar de objeto de deseo (de su madre), dándole así un lugar de sujeto deseante. ¿Cómo? Mediante la aparición del Nombre del Padre (significante del falo) como deseo de la madre, que separa al niño del deseo de la madre.
Sexualidad: efecto del lenguaje:
En nombre propio (como significante), que es dado al niño/ña por el otro, le dá al niño/ña su identidad sexual. Por lo tanto, ser hombre o mujer, va a ser el efecto/resultado de un significante.
El orden de lo simbólico, existe mucho antes que el sujeto. Los padres desean al niño/ña, como hombre o mujer, antes de que nazca. *Este deseo de los padres, depende a su vez, de su propio Edipo y Castración.
El niño/ña debe de significar su elección de objeto, por medio de su Edipo y su Castración. La sexualidad no es biológica (anatómica).
Debe de nombrarse (lo simbólico) la diferencia anatómica (lo real del cuerpo) para poder apropiarsela.
El fantasma (deseo inconciente) de la madre, va a jugar un papel decisivo, en cómo se define la posición del niño/ña ante la diferencia de los sexos.
La Falta - Frustración – Privación – Castración:
La Falta, mueve al sujeto en busca de un objeto (que falta). *Sin falta, no hay motor/movimiento.
El objeto perdido para siempre, es el elemento que mantiene vivo al sujeto, ya que tiene que moverse buscando este objeto perdido por siempre.
Existe una relación mítica con el pecho materno, que deja una huella mnémica de completud, de total satisfacción (ya que todo se le dio al niño/ña sin haberlo siquiera pedido).
Surge la necesidad – se carga la huella mnémica – hay una satisfacción alucinatoria. Luego de varias veces de que su necesidad ha sido satisfecha, el niño entra en el deseo, al darse cuenta de que la satisfacción no es total. El niño demanda amor y presencia total y absoluta (imposible de darse), por lo que siempre va a estar en falta. O sea, que siempre va a desear más.
La compulsión por la repetición, se va a deber a que el objeto que se busca, nunca se va a encontrar, por lo que se entra en esta búsqueda interminable que nos mantiene vivos.
*Si se encontrara el objeto deseado, se anularía el deseo, o sea, que se anularía el ser.
¿Qué imposibilita el re-encuentro entre sujeto y objeto perdido? La Ley.
Así el Otro absoluto, pasa a ser Otro barrado, un sujeto en falta, que es incapaz de darlo todo, permitiéndole al niño entrar en falta y ser sujeto deseante.
(Lacan plantea) 3 categorías de Falta de Objeto:
- Privación: una falta real (la falta que origina el deseo) que no puede nombrarse ni encontrase. Debe de dársele un valor simbólico, para poder nombrarla en la lógica de los significantes y así, para poder bordearla con palabras y lograr contenerla (daña en lo simbólico).
- Frustración: una falta imaginaria (daña al Yo) que daña en lo real. Es la negación de un dón, de un símbolo de amor, que podía darse y no se dió. Lo que sentimos como injusto, que se le atribuye al Otro, que teniéndolo todo, no la dá.
- Castración: falta (o deuda) simbólica que daña lo imaginario. Es la aparición de La Ley, del Padre, que viene a roper la completud (imaginaria) de la relación perfecta y absoluta entre niño y madre.
Fase Fálica:
Momento en el que se organiza la estructuración subjetiva del niño/ña.
Edipo en el niño: cuando interviene el complejo de castración, sale del Edipo. Es el miedo a la castración (pérdida de su pene) lo que lo lleva a salir del Edipo.
Edipo en la niña: cuando reconoce la castración, entra en el Edipo. La niña reconoce su castración (se da cuenta de que no tiene pene) y esto la lleva a envidiar el tener pene.
El niño cree que todos tienen pene, pero cuando se da cuenta que su madre (que las niñas) no tienen pene, se constituye el complejo de castración, ya que siente temor de ser castrado (ya que a su madre le pasó_.
Cuando se realiza la castración del Otro, se descubre que no hay otro absoluto.
*Así, el falo pasa a ser un significante; significante de una ausencia, una carencia, una falta. Al representar el lugar de la falta, se vincula con la angustia.
Falo: significante de una diferencia, de una presencia, de una ausencia, significante de la falta y fuente del deseo.
El Edipo como Estructura:
Estructura donde el sujeto se determina y se identifica, insertandose en el orden de lo simbólico, estructurado por Ley.
*Ley de prohibición del Incesto, que funda el deseo, ya que para que exista deseo, se necesita de una ley que lo prohiba. Se necesita del límite, para hacer cuerpo.
La figura de ley –el nombre del padre- va a ser figura de identificación.
El Edipo como Complejo:
Lacan nos habla de tres tiempos del Edipo.
1er Tiempo:
El niño ocupa un lugar de súbdito, en el sentido de que esta totalmente sujeto al deseo de la madre. Depende de ella en un 100%, ya que sin sus cuidados no sobreviviría.
El niño siente que es y/o desea ser, el objeto del deseo de la madre (el falo).
La madre sinte que es y/o desea ser, el objeto del deso del niño.
El niño busca poder satisfacer el deseo de la madre. To be or not to be, el falo de la madre. Desea que con él, ella se sienta satisfecha, completa; que no exista falta en ella.
2do Tiempo:
En el orden imaginario del niño, el padre aparece como privador de la madre, ya que el padre la separa de él, o sea, la priva del objeto de su deseo.
Ahora cualquier demanda que el niño dirige a su madre, va a ser remitida/sujeta, al deseo del padre. El padre es quien aprueva o desaprueva que la madre pueda satisfacer el deseo del niño.
El padre, niega el acceso a la madre al obejto de su deseo, a su objeto fálico (y niega al niño el acceso a su madre).
El padre va a aparecer como portador de la ley, y más importante que sus palabras, va a ser el hecho de que la madre respete la ley del padre con sus palabras y acciones.
El niño ve al padre como su rival y disputa con él el deseo de la madre. Comienza entonces la transición de: querer SER el falo, a querer TENER el falo.
3er Tiempo:
Aparece el padre como quien tiene el falo (el objeto del deseo de la madre).
El padre, como portador de la ley, tiene el poder para decidir si la madre puede tener el falo o no.
Es entoncs, que el niño logra pasar de la lógica del ser a la lógica del tener (el falo).
Hay una transición fundamental en el niño, al pasar del orden de lo imaginario a la conquista del orden de lo simbólico: capacidad de metaforizar.
Se logra sustituir a la madre como elemento único de la crienza del niño, a la palabra del padre, como intercesora en esta relación.
El niño así renuncia (se libera) a la angustia de querer ser el falo, para así poder llegar a TENER el falo algun día y se identifica con su padre.
- La función de la salida del Edipo, es normativa y normalizadora, ya que permite, por medio de la conquista del orden de lo simbólico (ley, lenguaje, cultura), acceder a una estructura humanizada de lo real.
- Dependiendo de cómo el niño atraviesa el Edipo, asumirá su posición sexual y la elección del objeto de su deseo.
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- Published:
- 2.10.10 / 12pm
- Category:
- Jaques Lacan, Psicoanálisis, Sigmund Freud
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