Necesidad-Demanda-Deseo: El Otro.
La necesidad es un estimulo pulsional, que siempre va a buscar cancelar la tensión que esta provoca, por medio de la satisfacción.
Las primeras experiencias de satisfacción en la vida de un bebé, nos permiten comprender la esencia del deseo así como la naturaleza del proceso de cómo es que el deseo surge, por medio de la relación que se establece entre el bebé y su madre (o figura de madre en tanto cuidados maternos).
La pulsión (uno de los estímulos que afectan el aparato psíquico) como necesidad, siempre va a estar ligada la relación con el otro (madre o figura materna) y al deseo, ya que el deseo, se vale de la pulsión para encontrar formas de realizarse, formas de alcanzar esta satisfacción que se busca. Así vemos como la pulsión o el deseo no pueden satisfacerse, pero si la necesidad.
Cuando una fuente pulsional se excita, provoca un estado de tensión en el bebé, que va a ser percibido como un displacer y manifestado en forma de demanda. La demanda entonces, va a ser el acto de exigir por medio del lenguaje (estructura lingüística) que esta necesidad sea satisfecha.
El proceso de la primera experiencia de satisfacción del bebé, se da en un registro que es puramente orgánico, por lo tanto, el objeto que se le ofrece al bebé para satisfacer esta necesidad, se le ofrece sin que él lo busque y sin que el bebé tenga todavía una representación psíquica de dicho objeto.
La madre va a iniciar el proceso de humanización de su bebé, creando en él la necesidad de un objeto que aun no conocía. Este proceso de satisfacción, que no tuvo mediación psíquica alguna por parte del bebé, produce una sensación de placer inmediato que reduce la tensión que el estimulo pulsional estaba provocando.
De este instante en adelante, la satisfacción se va a ver ligada con la imagen del objeto que brindo esta satisfacción, por ende, dejara una huella mnémica en el aparato psíquico del bebé, que para él, va a ser la representación del proceso pulsional. De este momento en adelante, la necesidad estará ligada con la imagen o percepción que ha quedado grabada en su aparato psíquico.
- El niño confunde la percepción/imagen ligada a la primera satisfacción, con la manifestación o re-aparición de la necesidad.
- Luego el niño confunde el objeto que representa la satisfacción pasada, con el objeto real que brinda la satisfacción presente.
- Luego de que el proceso de satisfacción de la necesidad se repite varias veces, el niño logra distinguir la imagen asociada a la satisfacción, con la satisfacción real.
El deseo nace entonces, cuando el aparato psíquico del bebé vuelve a cargar la imagen/percepción que relaciona con la satisfacción en el momento en el que identifica la excitación pulsional. Cada vez que la necesidad vuelve a percibirse, un impulso vuelve a cargar esta imagen asociada a la primera experiencia satisfacción.
La esencia del deseo, está ligada directamente con esta primera experiencia de satisfacción en la que se dio todo sin haberlo pedido. El deseo va a ser entonces un motor que impulsa al sujeto a buscar (eternamente) un objeto que le satisfaga de esta manera, sin embargo, nunca más va a poder ser así. Es por esto, que la necesidad puede satisfacerse y el deseo no, ya que la necesidad va a estar ligada a un objeto, mientras que el deseo está ligado a una falta.
El deseo entonces, necesita la presencia del otro para existir. El bebé está atrapado en un organismo que depende de la necesidad para sobrevivir. La necesidad garantiza la dependencia con el otro (por la incapacidad del bebé de satisfacer sus propias necesidades), lo cual permite que el niño entre en la dimensión del deseo. La dimensión del deseo, garantiza a su vez, que el niño pase de encontrarse en un estadio de objeto a un estadio de sujeto por medio del establecimiento de la relación simbólica con el Otro y por medio del deseo del Otro.
Las manifestaciones (demandas) del bebé, solo van a tener sentido si el Otro las carga de sentido. Las primeras manifestaciones del bebé no tienen la intención de significar algo para el otro.
Es el otro quien va a interpretarlas como demandas, porque mucho antes de que estas manifestaciones aparezcan, ya el otro ha decidido ubicar al niño en un universo simbólico, un universo de lenguaje, de comunicación.
Por esto es que el otro se atribuye un lugar privilegiado en la vida del niño, un lugar de ser quien introduce a este bebé en el universo de los significantes; se da el lugar de ser su gran Otro. La interpretación de las manifestaciones corporales del bebé como demandas, es una proyección del deseo del Otro. El niño está atrapado en el mundo de los significantes del Otro.
El niño, sin duda va a disfrutar más del amor que acompaña la satisfacción de la necesidad, que de la satisfacción misma. Esta nueva demanda de amor, inicia la comunicación simbólica del niño con el Otro.
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- Published:
- 12.12.09 / 10pm
- Category:
- Jaques Lacan, Psicoanálisis
- Tags:
- Demanda, Deseo, Necesidad, Otro, Psicoanálisis
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