Teoría del significante y el síntoma.
Saussure se diferencia de los demás lingüistas de su época, al crear el objeto llamado lengua, luego de plantear que “… la realidad del lenguaje es inclasificable en tanto es al mismo tiempo física, fisiológica y psíquica, así como individual y social.” (Carbajal, 2003: 22).
La lengua es entonces para Saussure una parte del lenguaje que permite a la sociedad hacer uso de esta facultad gracias a una convención o acuerdo, y el acto mismo lo llama el habla. Los signos (entidad psíquica), compuestos por un concepto (significado), y la huella psíquica del mismo -o imagen acústica- (significante), son los elementos que componen la lengua.
Saussure plantea, que la unión entre significado y significante es indisoluble ya que existe un vínculo entre ambos y una implicación recíproca y así la lengua se constituye a partir del continuo que forman las ideas y los sonidos.
Lacan va a leer a Saussure desde Freud, y así se va a cuestionar el signo saussureano, planteando una nueva notación, que a modo de cálculo va a determinar una serie de operaciones ordenadas: el algoritmo.
Lacan le atribuye una primacía al significante por encima del significado invirtiendo sus posiciones, y se deshace de la elipse (que implicaba la unión indisoluble entre ambos) y de las flechas que marcaban la reciprocidad y el paralelismo. La barra que para Saussure denotaba relación, aparece con Lacan más ancha, indicando separación y resistencia; indicando la represión, como barrera entre consciente e inconsciente.
Como sujetos de la cultura –seres sociales– sobra aclarar el hecho de que estamos inmersos en un mundo de representaciones simbólicas, y el significante es la unidad constitutiva del orden simbólico. Los seres humanos habitamos en el lenguaje, significando esto, que las relaciones de los seres humanos con el mundo y con los demás seres humanos, estarán siempre mediadas por significantes y no seremos otra cosa, sino lo que representa para otro significante: “un sujeto es representado por un significante para otro significante” (Lacan citado por Carmona, 2002: 191).
Un significante siempre va a remitir a otro significante, y la diferencia que existe entre una significante y otro, será lo que les hace cobrar sentido: a saber, la cadena significante. Así, el significante no sólo nos representa, sino que nos hace humanos, nos da un lugar y constituye la materia de la cual está formado el vínculo social.
Hay estructuras que resultan de la relación de un sujeto con un otro (de un significante que representa a un sujeto para otro significante), y es por medio de la escritura de esta cadena simbólica (particular en cada caso) que es posible reconocer la existencia de lo constante de las relaciones y la incompletud propia de cada sujeto (la castración) que deviene dividido entre significante y significado.
Así, es posible comprender, como el sujeto del inconsciente (dividido), está inmerso en un mundo simbólico que le antecede, y que lo inserta en un mundo no solo de representaciones, sino de leyes culturales, y es la represión la que va a permitir al sujeto ser parte de esta cultura y sus leyes. Es la represión la que le permitirá ignorar sus deseos inconscientes y así poder funcionar de una manera socialmente aceptada. Esto implica no sólo que el sujeto desconoce la verdad acerca de su deseo, sino que es el mundo simbólico va a encuadrar la pulsión, el goce y el deseo en un marco de legalidad y por ende de prohibición.
Ahora bien, son las formaciones del inconsciente, el síntoma, los lapsus los sueños y el chiste las que nos permiten accesar algo del sujeto del inconsciente que está inmerso en esta red simbólica que es la cultura y que desconoce sus propios deseos.
Los síntomas, son presentados como formaciones del inconsciente por Freud, y Lacan lo sostiene pero agrega que el “síntoma está en sí mismo estructurado como un lenguaje” (Lacan citado por Evans, 1997: 182) y es a partir del carácter estructural del síntoma, que Lacan lo va a identificar con distintos rasgos del lenguaje: signo, significante y mensaje.
Como signo, en tanto algo que representa algo para alguien; así el síntoma dice algo del sujeto para el analista, y aunque el sujeto intente explicar algo de su síntoma, jamás podrá dar cuenta de de éste en su totalidad.
El síntoma como significante, en tanto experiencia involuntaria para el sujeto (fuera de la consciencia), que no significa nada para él (simplemente es) y que va a aparecer ligado al concepto de repetición. Así, ningún síntoma va a tener un sentido universal, ya que al igual que el significante, va a ser producto de la historia singular de cada sujeto.
El síntoma al igual que el significante, tienen un significado cifrado; el sujeto desconoce, qué es lo que el síntoma dice de su historia y de la relación con su goce, e intentará formular una teoría que diga algo de su sufrimiento, sin embargo, su síntoma, como el mensaje, nunca es literal.
En la medida en que el sujeto intenta comunicarle al analista el por qué de su sufrimiento, “…el analista pasa a ser…el destinatario del síntoma” (Nasio, 1998: 19) y entre mas el analista escuche el por qué del sufrimiento del sujeto, mas se vuelve el Otro de su síntoma. Así, el síntoma puede entonces entenderse, como un significante que el sujeto escoge para representarse frente al Otro.
Y es que entre lo que el sujeto dice (con sus palabras) y lo que quiere decir (lo que no dice) hay una escisión, y será quien lo escuche hablar quien decida qué es lo que está diciendo: “…el emisor recibe del receptor su propio mensaje en forma invertida” (Lacan citado por Gorostiza, 1998:128). Por lo tanto, es a partir de la insuficiencia del lenguaje para dar cuenta de la realidad, y del hecho de que el inconsciente está estructurado como una palabra dirigida al Otro, que Lacan concibe “el síntoma como el significante de un significado reprimido de la consciencia del sujeto” (Lacan citado por Gorostiza, 1998:129) que podrá ser interpretado en análisis, liberando así, por medio de la palabra, el sentido que encierra.
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- Published:
- 8.20.10 / 9am
- Category:
- Jaques Lacan, Psicoanálisis
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